A pocos días para el BOOM de San Valentín, puesto que ya se acerca el 14 de febrero, y el tema de conversación de esta época es el amor, me pareció interesante hablar un poco sobre él y sus reacciones, sus verdaderas reacciones químicas, todo lo que esta detrás de todas aquellas sensaciones que sentimos cuando lo experimentamos.
Alguna vez se han preguntado ¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra? La respuesta es simple, se puede responder en base a la teoría de la correspondencia puede resumirse en la frase: "cada cual busca la pareja que cree merecer". Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos. Así pues antes de que el verdadero amor llame a nuestra puerta hemos ya determinado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien amar.
El efecto bioquímico del amor es una expresión atinada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad debido a que existen descargas neuronales y hay química por todas las hormonas y otras muchas sustancias que participan en las variadas reacciones. Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y son también ellas las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.
Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en efervescencia. Todo se puede resumir a contestar esta pequeña pregunta ¿Te ha pasado que cuando ves a esa persona por primera vez, comienzas a sudar como nunca, tienes palpitaciones, tus manos tiemblan, te ruborizas, sientes ese cosquilleo en el estómago, se te va la onda, tartamudeas y comienzas a reírte de la nada? La razón medular de todo esto es que a través del sistema nervioso, el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas de nuestro cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina, se que parece que a algunos les estoy hablando en otro idioma, pero bueno así a grandes rasgos les puedo decir que son neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas. Los populares efectos se hacen notar al instante:
- Hay taquicardia, es decir el corazón late más rápido aproximadamente 130 pulsaciones por minuto.
- La presión arterial sistólica (esa que cuando toman la presión es el primer numero que se dice, ejemplo: 120/80) se encuentra aumentada.
- Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
- Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.
Los síntomas del llamado enamoramiento que como muchas personas hemos percibido alguna vez, si bien hemos sido afortunados, son el resultado de complejas reacciones químicas de nuestros organismos que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo.
Ahora mi intención no es sepultar el romanticismo que aún sobrevive en el mundo. Así como tampoco pretendo sembrar la idea de que sería buenísimo reemplazar el Día de San Valentín por el Día de la dopamina, feniletilamina y oxitocina, si claro esta, quisiéramos ser más crudos. Solo intento comentarles un poco de lo que hay detrás de todo esto, háganse la idea de que es como un E! TRUE HOLLYWOOD STORY del amor por así decirlo.
Comencemos la historia con un estudio en el cual se analizó la actividad cerebral de distintas zonas del cerebro de personas recién enamoradas, a través de Resonancia Nuclear Magnética. A cada una de estas personas participantes, al mostrarles una foto de la persona amada, registraron aumento de la actividad en dos zonas específicas: el núcleo caudado derecho y el área ventral tegmental derecha. Estas zonas forman parte del sistema de motivación y gratificación del cerebro, y funcionan en base al neurotransmisor dopamina.
Son los elevados niveles de Dopamina los que determinan sentimientos tales como euforia, energía, atención enfocada en estímulos novedosos y motivación para ganar una recompensa, todos ellos presentes en las primeras etapas del enamoramiento.
Es curioso que dentro de los resultados se encontraron diferencias en las zonas más estimuladas, de acuerdo al sexo: en mujeres, la actividad fue más marcada en el cuerpo del caudado, el septum y el córtex parietal posterior, mientras que en el hombre hubo más actividad en las áreas de proceso visual. En español, esto quiere decir que a diferencia de las mujeres donde se toma en cuenta todos los estímulos tanto visuales, espaciales y auditivos, en los hombres todo entra por los ojos y por que tanto el se pueda sentir atraído obviamente, hablamos del físico en cuestión.
El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas que tiene la capacidad de aumentar la energía física y la lucidez mental. El cerebro responde a tal compuesto con la secreción de dopamina, si la misma que inhibe el apetito; norepinefrina y oxitocina, provocando que los enamorados puedan permanecer horas conquetéandose, haciendo el amor o conversando sin sensación alguna de cansancio o sueño.
Al hablar de amor, son muchos los que lo terminan clasificando en algunas categorías para poder justificar, aquellos que logran tener una relación estable, se dice que es un tipo distinto de sentimiento amoroso, más de apego, de compañerismo, de un vínculo duradero aunque no tan apasionado como la fase inicial del enamoramiento. Y aquí también hay un responsable: la oxitocina. Esta hormona producida por la neurohipófisis, era conocida por su acción durante el parto, estimulando las contracciones del útero y posteriormente, la lactancia. Pero su efecto va mucho más allá: se la ha identificado como la generadora de vínculos afectivos de diverso tipo en animales y humanos. Podría ser responsable del intenso amor maternal por los recién nacidos, por ejemplo, y se la ha considerado como importante responsable de la conducta de afiliación en general, entendida como las conductas sociales que fomentan la cercanía entre los individuos de una especie. Una completa revisión de sus funciones se puede leer en este sitio. Se han identificado algunos estímulos favorecedores de la liberación de oxitocina. El masaje, las caricias y el orgasmo, elevan los niveles sanguíneos de esta sustancia, estimulando la afectividad entre ambos miembros de la pareja.
De modo que, ya sabemos que es lo que hay que hacer para no dejar morir el amor. Si tan solo, todos tomáramos conciencia de estos ciclos afectivos biológicos, tal vez teniendo las expectativas bien conocidas de antemano, se evitarían muchas desilusiones y separaciones, teniendo presente que es imposible, biológicamente hablando, mantener un amor con alto estimulo de dopamina y feniletilemina indefinidamente. Claro que esto no es por culpa del otro, si no por nuestra propia naturaleza.



Fantástico este artículo. Me encantó. Ahora sabemos lo que es "química" entre dos personas. Todos los procesos bioquímicos del cuerpo son muy interesantes. Luego cómo estas funciones endocrinas y luego cerebrales afectan nuestra conducta, es una interacción química - física. Esto es así, no solo con el amor o el sexo, sino todo: la comida, la música, las películas, el trabajo, la concentración, etc. Buenísimo este artículo. Te exorto a que desarrolles en tu blog más temas médicos para la vida práctica :-)
ResponderEliminarMuchas gracias por tu recomendación! Lo tomaremos en cuenta para bloggear sobre algunos temitas médicos! :)
EliminarMuy interesante conocer el aspecto científico del amor, ahora entiendo porque suspiro cuando escucho a Bruno Mars, veo videos de Juan Solo y cuando veo a mi Carreyó cantar en vivo jajajaja.
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