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Amante del Arte, los poemas y la música como inspiración en mi vida. Medicina para mi futuro, perseverancia en mi presente.

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26.1.12

La felicidad de aceptar la tristeza

Sé que suena bastante contradictorio este título, a ciencia cierta "la felicidad de aceptar la tristeza" es utópico, por no decir otra cosa. Resulta que hoy tuve uno de esos días destacados por tener de esos momentos, en los que uno de detiene y piensa en sus múltiples errores, en los que legamos hasta a sacar fotos del baúl de los recuerdos e intentar encontrar un consuelo que nos anime y nos impulse a seguir, a decir verdad, convivir con la tristeza resulta muy complicado y lograr sobrellevarla requiere de una labor colosal. 
 
No es a base de consejo, la verdad no soy la mas indicada para darlos , pero considero que lo principal es no sentirse identificado con la tristeza. Mas bien hay que transformarse en su testigo  y disfrutar del momento de tristeza, porque la tristeza tiene su propia belleza. ¿Nunca te has fijado en ello? Te identificas tanto, que nunca penetras en  la  belleza  de un momento triste. Si te fijas, te sorprenderás de los tesoros que te has estado perdiendo. Fíjate: cuando eres feliz nunca eres tan profundo como cuando estás triste. La tristeza tiene profundidad; la felicidad tiene algo de superficial. Observa a la gente feliz.

Los que pretenden ser felices—los que pasan partysiando suelen ser los mas populares, obvio que los encontrarás en las discos, en los restaurantes, en los barsitos, en todos los eventos posibles—siempre están sonriendo y burbujean felicidad. No se ustedes pero yo los encuentro  insípidos, y superficiales. No tienen ninguna profundidad. 

La felicidad es como  las olas, solamente superficial; vives una vida trivial. Pero la tristeza tiene algo de profundo. Cuando estás triste no es como las olas en la superficie, es como la profundidad misma del Océano Pacífico; millas y millas.

Sumérgete en su profundidad, obsérvala. La felicidad es ruidosa; la tristeza tiene un cierto silencio. La felicidad puede ser como el día, la tristeza es como la noche. La felicidad puede ser como la luz, la tristeza  es como la oscuridad. La luz va y viene; la oscuridad permanece, es eterna. La luz se presenta a veces; la oscuridad está siempre ahí. Si penetras en la tristeza sentirás todas estas cosas. De pronto te darás cuenta que la tristeza está ahí como un objeto, tú la estás observando, eres testigo de ella, y repentinamente empiezas a sentirte feliz.  ¡Qué bella es la tristeza! 

Depende de la actitud. Cuando te entristeces piensas que te ha sucedido algo malo. El que algo malo te ha ocurrido es sólo una interpretación y entonces tratas de escapar. Nunca meditas sobre ello. Luego quieres ir a ver a alguien; a una fiesta, a la disco, o enciendes la televisión o la radio, o empiezas a leer el periódico; haces algo para poder olvidar. Esta— que la tristeza es algo malo—es una actitud errónea que te ha sido transmitida: No hay nada malo en ella. Es otro polo de la vida. 

La felicidad es un polo, la tristeza es el otro. La dicha suprema es un polo, la infelicidad es el otro. La vida es ambos. Una vida de pura dicha tendrá extensión, pero no tendrá profundidad. Una vida de pura tristeza tendrá profundidad, pero no tendrá extensión. Una vida de ambas, tristeza y felicidad, es multidimensional; se mueve en todas las direcciones conjuntamente. Fíjate en mis ojos y encontrarás ambas; encontrarás una felicidad que contiene también tristeza, una paz y también una tristeza. Porque esa tristeza le da profundidad. Observa la estatua de Buda: dichoso, sin embargo triste. La propia palabra "triste" te da connotaciones equivocadas de que algo está mal. Esa es tú interpretación. 

Para mí, la vida es buena en su totalidad. Y cuando entiendes la vida en su totalidad, sólo entonces puedes celebrarla; de otro modo no. Celebración significa: cualquier cosa que suceda no importa, la celebraré. La celebración no está condicionada a ciertas cosas: "Cuando sea feliz lo celebraré" o "Cuando esté triste no lo celebraré". La celebración es incondicional; celebro la vida. Si trae infelicidad, bien, lo celebro. Si trae felicidad, bien, lo celebro. La celebración es mi actitud, independientemente de lo que la vida traiga.

Pero cada vez que utilizo estas palabras, surge un problema. Son precisamente estas palabras las que tienen connotaciones en tu mente. Cuando digo "celebra", tú piensas que uno tiene que estar feliz. ¿Cómo puede uno celebrar cuando está triste? No estoy diciendo que uno tenga que estar feliz para celebrar. La celebración es gratitud por cualquier cosa que la vida te dé, cualquier cosa que Dios te dé. Celebración es una gratitud, es estar lleno de agradecimiento. ¿Has intentado alguna vez celebrar tu tristeza? Inténtalo, no tienes nada que perder. 




3 comentarios:

  1. Muchísimas gracias Deby!!! todo esta en nuestra actitud, todo depende de nosotros! somos fuertes, muy fuertes... esto es solo una experiencia de la que sacaremos una enseñanza. De seguro podremos con ella.

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  2. Acabo de leer tu blog y tienes toda la razón, la vida es asi, estará llena de momentos felices asi como de los tristes. Los momentos triste te deben hacer meditar porque algo tienes que aprender de la situación que los ocasiona o simplemente tienes que aceptarlos como dices tu y echar adelante.
    Pienso además que eso que llamas "felicidad" de estar partysiando y ser populares eso no es felicidad. Es tomarse la vida a la ligera, se va el ruido, la musica, la bebida y no queda nada. Felicidad es aceptar las cosas que te da la vida, cambiar las que puedas y las que no pues vivir con ellas. Disfrutar las cosas simples de la vida, las cosas que realmente te llenan tu espíritu.

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  3. He dicho anteriormente cuan fan soy de tu escritura? Uff, lo reafirmo.
    Sabes, la vida es una experiencia perfecta, una receta exacta pero complicada si la queremos comprender toda de un solo golpe. Todo en esta vida nos viene balanceado, y cuando se pierde la equidad es que surgen los problemas. Hablar de felicidad y tristeza, en mi opinión personal, es casi hablar de la misma cosa. Ambos por igual son ingredientes esenciales para nuestras vidas, y es que, como apreciaríamos los momentos felices si no conociéramos los tristes y viceversa. Sin embargo, algo definitivo es que dependerá de nosotros el saber aprovechar esas experiencias. Hay tanto que podemos aprender de la tristeza y la felicidad, que cuando nos suceden debemos explorarlos al máximo... si, felicidad o tristeza... porque conociendo bien de una es que podremos disfrutar o sobrellevar bien a la otra.
    MariFer, gracias sinceramente por estremecernos los sentimientos con tus publicaciones y despertarnos para vivir de aquellos tantos detalles que nos da la vida.
    Amigos, la vida es una, no busquemos entenderla por completo, dediquémonos a vivirla al máximo.

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